Albar
Pueblo del borde oeste de las Tierras Albas, en la llanura al este de la Cordillera del Alba, bajo un pinar.
Descripción
Albar se levanta en la llanura que queda al este de la Cordillera del Alba, donde las tierras de labor dan paso a la estepa fría del norte. Un pinar espeso le cubre la espalda por el norte, y entre las últimas casas y los árboles queda un trecho de estepa abierta. Al noroeste, por encima de los picos, humea el Monte Oruco; en las noches claras se ve el resplandor de su cráter.
Son unas veinte casas de paredes blancas y teja naranja, como las de las demás aldeas de Felgrum, repartidas sin orden a lo largo de un camino de tierra que serpentea. Entre ellas hay huertos pequeños y muros bajos de piedra, y las últimas casas se pierden en la estepa sin que nada marque dónde acaba el pueblo. Un camino sale hacia el oeste, hacia la cordillera.
Trazado
El camino se ensancha en una plaza pequeña, con un pozo. En ella se levanta la sala común, el edificio mayor del pueblo, con un campanil. En el borde este está el cementerio, un recinto de muro bajo con lápidas y unos cipreses.
Al noreste, apartada del pueblo y del pinar, se alza sobre un resalte de roca una torre de vigilancia de piedra, cuadrada y con tejadillo. Desde ella se ve la llanura entera hasta la cordillera.
Habitantes y cultura
Albar es el pueblo humano más cercano a las aldeas de los drocanis. Ellos bajan a vender y a comprar; los vecinos los reconocen de lejos y los tratan con la familiaridad de quien los ve a diario. En los inviernos, Ardal depende de Albar para el trueque.